
Difícil es predecir cuándo se romperán los materiales quebradizos
si la tragedia no es morir pero desperdiciarse.
Los traumatizados somos impredecibles:
sabemos que podemos sobrevivir,
que las tristezas no siempre me instalan en lo agrio.
Y aunque el mundo se atraviesa y tiene mañas de prohibirnos
nuestros propios finales, sus actos extremos de crueldad requieren
un alto nivel de empatía dentro de la fealdad que se encuentra en la multitud.
No nos convertimos en sabios a medida que envejecemos…
la vida simplemente se nos escapa entre las grietas.

Un pensamiento en “GRIETAS”